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 Las organizaciones empresariales transitan diversos caminos en su ciclo
de vida, por tal razón deben ser objeto de estudio y evaluación con
la finalidad de conocer su experiencia, aportes, cultura, sus puntos
fuertes y débiles. Esta investigación está dedicada a todos los
estudiantes, profesionales, empresarios de las ciencias empresariales e
interesados en el conocimiento de las variables positivas y negativas
que conducen al éxito o fracaso de las organizaciones. También tiene
el objetivo de orientar para prevenir las turbulencias y el fracaso en
un mercado competitivo sin fronteras y que es cada día más exigente.
Por tales razones, debemos asimilar el comportamiento de aquellos
negocios que muestran altos niveles de rendimiento y eficiencia sobre
la base de los principios éticos, la competitividad y la creatividad.
Estas ideas tienen como eje central. Lograr también, que esas entidades
empresariales muestren resultados confiables, medibles y duraderos.
Exponemos tres ejemplos los cuales pueden aparecer en el mercado
empresarial de República Dominicana y el mundo:
Modelo A denominada de clase mundial o paradigma empresarial. Modelo B o empresas con un punto de equilibrio que la mantienen estática y modelo C empresas en proceso de cierre, liquidación o quiebra. Analicemos la radiografía de la empresa tipo A: llamada de clase mundial o paradigma empresarial. Surge mediante un plan de negocios bien concebido, el cual contiene los elementos que la hacen estar en posición de ventaja en el mercado. Sus estadísticas demuestran que tiene un crecimiento ascendente y opera apegada al sistema legal. Para lograr sus objetivos tiene una estructura viable con sus respectivas funciones administrativas: Área de Planificación estratégica, Gerencias de recursos humanos, mercadotecnia, ventas, servicios al cliente, producción, informática, contabilidad, contraloría, cobros, tesorería, gabinete de comunicación, almacén y ventas.
Este modelo de negocio debe se capaz de repartir beneficios, practicar el ahorro, crear e incrementar empleos con salarios humanos. Pagar impuestos al estado, de aplicar modelos de calidad en el producto, sus recursos humanos, servicio al cliente e implementar programas de acción social empresarial. Dicho modelo empresarial cumple con sus obligaciones legales, pagan impuestos al estado, reparten beneficios, ahorran y contribuyen con la comunidad. Selecciona sus talentos humanos en base a su formación profesional, ética y humana. La empresa está integrada a los sistemas internacionales de calidad ISO 9000. Sus procesos funcionales, técnicos y administrativos son sistematizados y procedímentados. Practican el principio de la impersonalidad gerencial o de mando, el de las vía Jerárquica y el trabajo en equipo.
Empresa tipo B: Esta organización o negocio opera con beneficios iguales a sus gastos. (Punto de equilibrio), ya que sus ventas se mantienen estáticas, impidiendo el retorno de la inversión. No distribuyen beneficios, no ahorran, ni practican la competitividad leal. Sus dirigentes y el personal son tímidos y no están motivados para los cambios. Sus directivos se apartan de la línea de conducta de la empresa Tipo A, por tales razones se mantienen en un círculo vicioso.
Se observa en el modelo de negocio B una dirección desconocedora de la técnica de la planificación, no son visionarios y riesguistas. Su horizonte es incierto y con una tendencia a la quiebra. Finalmente veamos la empresa tipo C. Las ventas en este tipo de empresa van en picada y los canales de distribución no están bien identificados, lo que impide su localización por parte de los clientes. Esta situación le provoca incumplir con sus obligaciones, tales como, reparto de beneficios, pago de impuestos, nómina y gastos corrientes. Los gastos superan con creces los ingresos. Dado los bajos niveles de las ventas y la carencia de un líderazgo visionario, sus dueños se ven obligados a consumir su capital de trabajo. Sus dirigentes son conformistas, pocos atrevidos y no se preocupan por los clientes. No invirtien en publicidad y capacitación del personal.
Para evitar el fracaso, cierre o quiebra, las empresas Tipo B y C deben ser aconsejadas por una empresa incubadora, con el interés de que esta entidad asesora le rediseñe un novedoso plan de negocios donde le sugiera un plan de recuperación gradual, plantearle la fusión con otras empresas o decidir su cierre definitivo. Si usted como empresario, estudiante o empleado entiende que su negocio o empresa donde presta servicios es parecido a los modelos B y C asimile el modelo A. Plantee o contrate una empresa incubadora, busque asesoría e incluya en su plan de recuperación, la renovación de los dirigentes y de sus recursos humanos por vía de la capacitación y la motivación. Prof. universitario
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